
¿Qué relación hay entre comunicación médica y dolor? ¿Puede una frase aumentar el dolor del paciente? Un estudio reciente dirigido por la Dra. Ulrike Bingel, de la Universidad de Duisburgo-Essen, en Alemania, indica que sí, y de forma considerable.
Publicada en la revista eLife, la investigación reveló que el efecto nocebo provocado por palabras o expectativas negativas sobre el dolor es considerablemente más intenso y persistente que el efecto placebo asociado a mensajes y expectativas positivas. Esto significa que advertencias como «va a doler mucho» pueden intensificar y prolongar el dolor percibido, empeorando la experiencia del paciente.
El estudio utilizó estímulos térmicos para evaluar la percepción del dolor en 104 participantes sanos. Tras emplear técnicas de condicionamiento e instrucciones verbales para inducir expectativas positivas y negativas, los investigadores midieron —de inmediato y una semana después— cómo influía la anticipación en la percepción del dolor asociado al estímulo.
En resumen: las palabras negativas influyen directamente en cómo se percibe el dolor, con efectos fisiológicos medibles, lo que muestra la importancia de la comunicación y de la relación médico-paciente en la atención.
Cómo responde el cerebro a las expectativas negativas
Según los investigadores, la intensidad del efecto nocebo se debe a una combinación de factores, entre ellos la estrategia evolutiva que nos ha hecho prestar más atención a las amenazas y a la información negativa. Los autores explican que las expectativas negativas activan circuitos cerebrales relacionados con la ansiedad y la anticipación del dolor, amplificando el sufrimiento.
Por tanto, no se trata únicamente de una impresión subjetiva: los mensajes verbales pueden moldear la experiencia del dolor, modificar la respuesta fisiológica y perjudicar el resultado de una intervención médica.
Qué conviene evitar al hablar con el paciente y por qué
El trabajo de la Dra. Bingel, relevante para el estudio del dolor, pone de manifiesto la importancia de elegir bien las palabras para reducir el efecto nocebo en la práctica clínica. Si el lenguaje médico no es neutro, debemos prestarle especial atención. Como muestra el estudio, una frase mal elegida puede aumentar el dolor con más facilidad de la que un discurso optimista consigue reducirlo.
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Frases que podemos evitar:
«Va a doler mucho».
«Este tratamiento es complicado y puede que no funcione».
«Esto nunca mejora del todo».
Formas más cercanas y eficaces, cuando se ajustan a la situación clínica:
«Puede resultar algo molesto, pero será rápido».
«Tenemos distintas opciones y elegiremos juntos la mejor estrategia».
«La mayoría de los pacientes responde bien y haremos un seguimiento cercano».
El lenguaje importa: las palabras neutras y esperanzadoras ayudan a reducir la ansiedad y pueden favorecer la adherencia al tratamiento.
Estrategias para reducir el efecto nocebo
Para evitar generar expectativas negativas, la comunicación debe ser cuidadosa. El estudio Nocebo effects are stronger and more persistent than placebo effects in healthy individuals sugiere presentar la información con un enfoque positivo, como en los ejemplos anteriores. También recomienda evitar un énfasis alarmista o innecesario en los posibles efectos adversos, sin omitir los riesgos relevantes ni limitar el consentimiento informado. Los autores destacan además la importancia de construir una relación de confianza para minimizar los efectos nocebo.
Otras técnicas recomendadas:
Escucha activa: permitir que el paciente hable sin interrupciones y mostrar interés real por sus preocupaciones de salud.
Decisiones compartidas: implicar al paciente en las decisiones, reforzando su autonomía y su confianza.
Aplicar estas prácticas puede generar una cadena de beneficios: la confianza del paciente refuerza su compromiso con el tratamiento, lo que puede mejorar los resultados y aumentar la satisfacción y la continuidad de la relación asistencial.
Resumen: cómo convertir la comunicación en una aliada
La comunicación puede tener un efecto terapéutico real. Cuidar las palabras es una parte esencial de la buena práctica médica.
Principales ideas:
El efecto nocebo puede perjudicar el tratamiento.
Las palabras negativas activan circuitos cerebrales relacionados con el dolor.
Un lenguaje cercano mejora la experiencia clínica.
La escucha activa y la confianza pueden reducir el dolor percibido.
Voa como apoyo a una práctica médica más humana
Si la ciencia muestra que las palabras pueden influir en el tratamiento, el médico debe evitar errores de comunicación y preguntarse siempre: ¿qué espera el paciente de la consulta?
Incluso en una rutina clínica a menudo estresante, el buen profesional tiene la responsabilidad de mantener la calma y comunicar la información médica con claridad, procurando reducir la ansiedad del paciente.
El estudio de la Dra. Bingel refuerza la dimensión terapéutica de la comunicación médica. Mirar al paciente como persona es una responsabilidad que favorece la atención clínica.
En este contexto, Voa Health se presenta como una aliada. Al apoyar la gestión de la información y la documentación clínica, Voa permite que el profesional se centre en lo que realmente importa: la relación humana, construida con atención y palabras adecuadas.
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