Entre cirugías y brazadas: cómo un cirujano oral y maxilofacial compagina el trabajo y la natación competitiva

Un cirujano oral y maxilofacial cuenta cómo compagina su rutina profesional con la natación competitiva y el cuidado de su propia salud.

Entre cirugías y brazadas: cómo un cirujano oral y maxilofacial compagina el trabajo y la natación competitiva

Tiempo estimado de lectura: 10 minutos

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Los buenos ejemplos ayudan a debatir sobre la calidad de vida del médico. Levantarse a las 4h15 de la mañana, comer, desplazarse, estirar y estar en el agua a las 5h45. Esa era la rutina del Dr. Alexandre Frascino en los días previos a su participación en el U.S. Masters Swimming Spring National Championship 2026, en Greensboro, Carolina del Norte, una de las competiciones de natación máster más disputadas del mundo.

El mismo profesional de 41 años que se lanzaba a la piscina antes del amanecer es cirujano oral y maxilofacial en el Hospital Sírio-Libanês y el Hospital Infantil Sabará. No se trata de un caso excepcional de energía inagotable, sino de algo más reproducible: construir de forma deliberada una rutina en la que la eficiencia en el trabajo deja espacio para todo lo que existe fuera de él.

En una entrevista con el blog de Voa, el Dr. Frascino habla de disciplina, documentación clínica con inteligencia artificial y límites saludables entre la profesión y la vida personal, y de lo que ocurre cuando un profesional sanitario decide conscientemente no renunciar al deporte, la investigación ni el tiempo con su familia.

La conversación muestra cómo las herramientas que devuelven tiempo clínico cambian no solo la productividad, sino también la calidad de vida de quienes cuidan de otros, reduciendo el riesgo de burnout médico y otros problemas de salud mental. Para el Dr. Frascino, Voa no es un recurso técnico aislado: forma parte de un sistema personal de alto rendimiento, construido durante años de compaginar cirugías y brazadas. Esta es la entrevista:

¿Cómo percibes la cuestión del tiempo en la vida de los profesionales sanitarios?

Todavía pertenecemos a una generación muy centrada en la profesión, que dedica casi todo su tiempo al trabajo y apenas deja espacio para la vida personal. Es un error de nuestro modelo de formación. Por suerte, pude darme cuenta de ello y trato de compaginar la profesión con la natación desde la universidad. Por supuesto, mantener una rutina deportiva mientras trabajas no es fácil, así que hay momentos en los que me dedico más a la profesión y otros en los que puedo priorizar el deporte. Pero organizar mi tiempo para hacer posible esa conciliación se ha convertido en parte de mi identidad. Aunque haya periodos más difíciles, en los que hay que elegir, nunca he abandonado por completo el deporte ni tampoco la profesión.

“Organizar mi tiempo para hacer posible esa conciliación se ha convertido en parte de mi identidad.”

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¿Cómo gestionas la sensación de tener que estar disponible para los pacientes en todo momento?

Muchas veces he sentido esa necesidad de estar disponible el 100% del tiempo, pero ahora controlo mejor esa sensación porque he aprendido a compartir responsabilidades con compañeros de profesión. Es como una prueba de relevos, en la que compartimos la responsabilidad con los demás integrantes del equipo. La clave es aprender a delegar parte de las tareas, algo que requiere una buena comunicación y que puede facilitarse con la tecnología. Hoy comparto muchas cosas con mi equipo mediante informes que obtengo con inteligencia artificial, por ejemplo. 

“La clave es aprender a delegar parte de las tareas, algo que requiere una buena comunicación y que puede facilitarse con la tecnología.”

¿Ves la inteligencia artificial como una aliada para organizar el tiempo? 

Sí, de muchas maneras. Y aquí entra Voa. Antes de que el paciente entre en la consulta, por ejemplo, reviso la historia clínica generada para evitar repetir preguntas y optimizar la atención. La herramienta se ha convertido en una gran aliada, capaz de resumir información, señalar puntos relevantes y apoyar todo el cuidado de los pacientes. Utilizo Charcot para comprobar “red flags” e interacciones farmacológicas, tareas que antes consumían mucho tiempo. Ahora, al terminar la consulta, ya no tengo que escribir tanto: solo revisar lo que ha generado la tecnología. Al dedicar menos tiempo a ello, puedo ofrecer una atención más humana.

“Ahora, al terminar la consulta, ya no tengo que escribir tanto: solo revisar lo que ha generado la tecnología. Al dedicar menos tiempo a ello, puedo ofrecer una atención más humana.”

¿Perciben los pacientes los beneficios que aporta la IA a la atención?

¡Muchísimo! Quienes más lo disfrutan son los niños y adolescentes, a los que les parece increíble que el profesional converse con atención, mirándolos, sin pantalla ni anotaciones. Son pacientes que perciben esa diferencia: poder conversar sin interrupciones. Y yo me he sentido más cómodo en las consultas, más cercano a los pacientes, porque descubrí que podía hacerlo mientras la tecnología registra la información que necesito utilizar después. 

Me he sentido más cómodo en las consultas, más cercano a los pacientes, porque descubrí que podía hacerlo mientras la tecnología registra la información que necesito utilizar después. 

Y ahora, ¡la natación! ¿Cómo fue la experiencia de competir en Estados Unidos?

Fue una experiencia muy distinta de las competiciones que había vivido en Brasil, porque los participantes tenían un nivel altísimo, pero en ningún momento percibí disgusto o tristeza por los resultados. La gente estaba satisfecha, y eso me marcó. Nadé los 50 metros mariposa, los 50 metros libre y los 100 metros mariposa. Al terminar, me quedé mirando el agua, fijándome en las luces, los colores y los sonidos para guardar aquel momento para siempre en mi memoria. Era un ambiente de personas felices por practicar su actividad y dar lo mejor de sí, al margen de las metas y los resultados. Fue una sensación muy buena. 

“Era un ambiente de personas felices por practicar su actividad y dar lo mejor de sí, al margen de las metas y los resultados. Fue una sensación muy buena.” 

¿Cómo compaginas tu rutina de entrenamiento con la carrera profesional?  

Para esta competición, me levantaba a las 4h15 de la mañana para comer, desplazarme, estirar y entrar en el agua a las 5h45. Era una rutina muy estricta: tenía que dejarlo todo preparado el día anterior, acostarme pronto para levantarme pronto y mantener una buena comunicación con mi familia y mi equipo de trabajo. Ellos comprendieron que era una etapa distinta y delicada, en la que estaba centrado en el deporte. Además, hacía preparación física tres veces por semana, por la noche o a la hora de comer, lo que me obligaba a bloquear aún más la agenda. Todo esto solo fue posible porque expliqué con claridad aquella etapa a las personas implicadas. Y puedo hacerlo gracias a un proceso personal de muchos años aprendiendo a compaginar estas facetas.  

Una rutina muy estricta: tenía que dejarlo todo preparado el día anterior, acostarme pronto para levantarme pronto y mantener una buena comunicación con mi familia y mi equipo de trabajo. Ellos comprendieron que era una etapa distinta y delicada, en la que estaba centrado en el deporte.

¿De qué forma contribuye el deporte a tu práctica profesional, y viceversa?

Existe una sinergia completa. En cirugía no hay espacio para improvisar. En las pruebas rápidas de piscina, de 50 o 100 metros, tampoco. En ambos casos, acciones que pueden parecer muy naturales se han pensado y repetido muchas veces, mental y físicamente. Mi faceta de deportista me lleva a querer planificar más las cirugías. Muchas veces me siento con los ojos cerrados en el quirófano para imaginar exactamente los pasos que voy a ejecutar, igual que hago antes de competir. Es un ejercicio mental que he trasladado del deporte a la profesión. A la inversa, también he pensado en cirugías difíciles realizadas con éxito para alejar los nervios antes de una prueba de natación, y eso también me ha ayudado.      

“Muchas veces me siento con los ojos cerrados en el quirófano para imaginar exactamente los pasos que voy a ejecutar, igual que hago antes de competir.”

¿Qué consejo das a los profesionales sanitarios que no encuentran tiempo para una rutina más equilibrada?

Mi consejo siempre es este: tienes que estar bien para cuidar de otra persona. La salud mental y la salud física son muy importantes y están conectadas. Por eso, lo primero es no tener miedo de pedir ayuda si no estás bien. Lo segundo es gestionar las expectativas y ser consciente de tus límites. El deporte me enseñó que los procesos pueden ser más gratificantes que los resultados. Encontrar tiempo no es fácil, pero tenemos que interiorizar esta idea para reducir nuestras propias expectativas y las de los pacientes y la familia. Solo así podemos gestionar mejor el tiempo disponible.

“Mi consejo siempre es este: tienes que estar bien para cuidar de otra persona. La salud mental y la salud física son muy importantes.”

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